Los programas
de mediación en centros escolares, si no van acompañados de programas más globales o integrales de
convivencia, no producirán todos los efectos beneficiosos que cabría esperar de
ellos.
Un programa
escolar de Resolución de Conflictos nos lleva necesariamente fuera del ámbito
escolar, porque la escuela está situada en el barrio y la ciudad. No podemos
olvidarnos de que el alumnado se desenvuelve en otros grupos sociales al margen
de la escuela, donde aprende formas de relación que pueden ser violentas.
Por ello un
programa de Resolución de Conflictos en la Escuela puede transformarse en el
motor de cambio de otros grupos sociales, familia, barrio, etc.
Dentro de este
contexto, la Mediación Escolar es para
nosotros, una herramienta al servicio de un modelo de convivencia positivo y
pacífico, que ha de contemplarse en el marco de un programa de
convivencia más amplio y con un carácter preventivo y educativo.
La
transformación de conflictos considera que el conflicto es un fenómeno
específico conformado por la cultura y no un fenómeno universal de
características idénticas independientemente de la cultura en la que se
produzca. En el tratamiento del conflicto es muy importante la comprensión de
la historia del mismo (contexto social y político, cultura, ideologías, conflictos relacionados, intentos previos de
solución, etc) como elemento clave para su transformación y la transformación
de la relación que mantienen las partes.
Se insiste en
el reconocimiento de las diferencias entre las partes y la aceptación de que
tales diferencias pueden ser irreconciliables por estar basadas en necesidades
que no se pueden negociar, pues cuando
los conflictos se generan por el choque de necesidades, las partes solo pueden
aprender a respetarse y a convivir pacíficamente desde las diferencias, desde
la comprensión de las mismas y desde la transformación de las actitudes en el
proceso de gestión de conflictos.
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