“Síndrome de Alienación Parental: una forma sutil de violencia en el post-divorcio”,

viernes, 26 de diciembre de 2014

Don Carlos María Díaz Usandivaras en su artículo “Síndrome de Alienación Parental: una forma sutil de violencia en el post-divorcio”, desarrolla como el componente básico para la alienación parental con la consecuente situación de maltrato emocional para los menores es “la confusión que surge como consecuencia de la incapacidad de discriminar, voluntaria o involuntariamente, las funciones...maritales..., de las parentales... con lo cual los hijos quedan involucrados en el conflicto marital”.

Asimismo, las importantes investigaciones realizadas por Wallerstein y Kelly (1980) sobre las consecuencias psicológicas en los niños de las distintas vicisitudes del divorcio, demostraron como la perdida cualitativa o cuantitativa de la relación con uno de los progenitores, supone un deterioro de la identidad, de la autoestima y de la confianza en el mundo, de perturbaciones en el desarrollo y de fracaso en el proceso de internalización e integración de identificaciones paternas y maternas.

Que a un niñ@ le perturben la imagen de uno de sus progenitores, es como si le atacaran o le destruyeran la mitad de su identidad; su auto-valoración está estrechamente relacionada con la valoración que tenga de sus padres.

Usandivaras, en el artículo anteriormente referenciado, menciona como la forma más frecuente de Alienación Parental, la obstrucción del cumplimiento del régimen de visitas; mencionando como el apego de l@s hij@s a un progenitor, es vulnerable a la pérdida de contacto, y una interrupción produce un grave deterioro en el apego.

Por todo lo expuesto, y siempre en aras del principal interés y protección del menor, en el proceso de Mediación Familiar se informa por parte del Mediador de la importancia de la participación de ambos padres en la crianza de sus hijos, así como de los riesgos que conlleva el excluir a un progenitor de ésta, sosteniendo la conveniencia que entre padres e hij@s exista el mayor acercamiento posible.

La Mediación se centra en las relaciones futuras y continuadas entre todos los miembros de la familia y se ayuda a los participantes a que encuentren soluciones a sus problemas mutuamente satisfactorias.

Intervención del mediador según el ambito

sábado, 22 de noviembre de 2014
En mediación familiar, la intervención está dirigida a ayudar a las partes a alcanzar acuerdos a través del dialogo. La intervención del 3º es como director del proceso de negociación, como guardián de las reglas del juego o de las buenas costumbres, así como protector de la igualdad de las partes.

La mediación en salud es considerada un paso previo al arbitraje en el que el conciliador debe realizar una serie de actuaciones dirigidas a la consecución del acuerdo, tratando que las partes renuncien a parte de su interés en el conflicto, y una vez conocidas las posiciones el mediador propone una solución que las partes son libres de aceptar o no.

El mediador laboral ofrecerá una propuesta de solución del conflicto que se somete a la voluntad de las partes y que en caso de no ser aceptada se tendrá por no puesta.

El que las partes puedan aceptar o rechazar la propuesta realizada supone un reconocimiento de la autonomía de la voluntad que ha permitido considerar la mediación como un sistema heterocompositivo de menor medida o bajo riesgo.


En estos ámbitos al mediador se le está dando una cierta facultad decisoria del conflicto. El hecho de que se reconozca al mediador la facultad de proponer una solución y de que las partes se desvinculen de ésta impide su consideración como órgano decisor, por eso para APROMESCO se considera un sistema autocompositivo, puesto que son las partes las que deciden en última instancia como se soluciona la controversia.

Mediación y Trabajo Social

jueves, 13 de noviembre de 2014
Son dos realidades que deben ir avanzando al mismo paso, de forma complementaria y armónica. La labor del Mediador a nivel de intervención será la de informar, orientar, dirigir los asuntos a tratar pero en ningún caso peritar, influir, o tomar decisiones por las personas implicadas en el conflicto. Una de las diferencias fundamentales que distingue al mediador/ mediadora con respecto a otros profesionales es que con su intervención activa, favorece la comunicación, dirige las discusiones y contiene los conflictos, delegando la toma de decisión a los protagonistas. 

El objetivo de la intervención se centra en ayudar a las personas en conflicto, a que encuentren por sí mismas su gestión y resolución de conflictos y problemas, estableciendo las bases de un acuerdo duradero con la implicación de las partes y teniendo en cuenta las necesidades de cada una de ellas.

La negociación en Mediación se establece en un clima distendido, de respeto mutuo, donde cada parte puede exponer sus razones y sentimientos, favoreciendo que la negociación se establezca sobre la motivación y los intereses que cada uno tiene detrás de sus propuestas.

Con la Mediación Familiar se ofrece a las familias una oportunidad personalizada de gestión de sus conflictos de forma responsable y rica. El principal objetivo de la Mediación Familiar no es otro que intentar que las familias puedan llegar a establecer unos acuerdos duraderos que les estructure la reconstitución de la organización de la vida familiar tras la fase de separación, teniendo en cuenta las necesidades de todos los miembros de la familia (siguen siendo una familia, pero con unas circunstancias diferentes).

La separación y/o el divorcio de las parejas implica una situación de crisis en la organización familiar, donde se mezclan condicionantes legales y emocionales, lo cual hace que las interacciones conflictivas sean muy difíciles de manejar. Dependiendo de cómo se aborde la crisis por los interesados, se incrementarán, cronificarán o reducirán los pensamientos negativos en el conjunto de sus miembros, o se pondrá el énfasis en los sentimientos legítimos y positivos, lo cual redundará en beneficio del progreso de la nueva realidad de la familia.

Se ha observado que los hijos/hijas de las parejas separadas y divorciadas que no pierden la relación y el contacto de sus progenitores, con el tiempo acaban asumiendo la situación de forma positiva. Y ello porque las reacciones de los menores dependen en gran medida de las informaciones y explicaciones que hayan recibido, de cómo afronten sus padres la ruptura y si éstos son capaces de superar las dificultades para enfrentarse a las nuevas circunstancias, suprimiendo las luchas y evitando manipulaciones que afectan, de forma directa, a los niños/ niñas que viven esta situación. En el proceso de Mediación Familiar se informa por parte del Mediador de la importancia de la participación de ambos padres en la crianza de sus hijos, así como de los riesgos que conlleva el excluir a un progenitor de ésta.

El conflicto como base de la mediación

jueves, 30 de octubre de 2014
Es un constructo social complejo, del cual no existe un consenso sobre su definición por parte de los autores. En palabras de Ross se produce cuando las partes se hallan en desacuerdo con respecto a la distribución de recursos y actúan movidos por la incompatibilidad de metas o por divergencias de intereses. En el conflicto los elementos conductuales y perceptivos son igual de importantes. 

Cuando las personas involucradas en un conflicto no tienen capacidad para considerar o entender las razones del otro y resulta difícil llegar a un acuerdo, el mediador como persona legitima puede prestar ayuda, usando como técnica la legitimación. 

Legitimar significa crear las condiciones para que las personas puedan acceder a la participación. Con la mediación es posible pasar de la confrontación a la interacción positiva que puede fabricar un puente para la colaboración.

En el contexto de la mediación significa la posibilidad de justificar y explicar las causas que explican las actitudes y comportamientos de los distintos grupos. No se busca que las partes encuentren la verdad, solo que se expresen y ubiquen a todos los participantes en el proceso. Transformando la dinámica negativa en positiva. 

La tarea del mediador es ayudar a las partes siendo la mediación un campo de intervención del trabajo social. 

¿Se trata de un espacio de intervención transdisciplinaria? 
La mediación es una materia transdisciplinar, cuyo marco teórico se asienta en la resolución de conflictos, con aspectos comunes en la resolución conflictos o en los desacuerdos de las partes. Esto implica que existan distintas áreas o ámbitos de la mediación.

Mediación e intervención en Trabajo Social

En las últimas décadas las transformaciones sociales están modificando las estructuras de la sociedad: las bases socioeconómicas, modos de vida, costumbres. La familia ha sido sometida a muchas transformaciones sociales, pasando de las familias clásicas a las nuevas formas de familia actuales. 

El modelo clásico de familia, aunque mayoritario, se encuentra en vías de erosión. Surgen nuevas formas de familia, entre ellas: familias mixtas, del mismo sexo, monoparentales mixtas o reconstituidas, multiculturales.

La nueva familia plural del siglo XXI, en Europa en general y en España en particular, los matrimonios cada vez duran menos, aumentando los conflictos familiares. Cada vez las personas se casan más tarde, con una media de 31 años los hombres y 29 las mujeres.

Defensa del ciudadano

martes, 21 de octubre de 2014

Si hay algo en lo que se proyecta nuestra condición de ciudadanos con mayor claridad es en nuestra condición de consumidores. 

La gente en su día a día, en su vida cotidiana, rara vez siente su condición de ciudadano en el modo más clásico en cuanto a su relación con el poder o con la política. Y cuando es así tiene que ver con su relación con un servicio público como la sanidad, el abastecimiento de agua, el suministro de energía eléctrica, etc., lo que se proyecta como una modalidad de consumo. 

Es en la condición de consumidor en la que el ciudadano se siente más abandonado y desatendido en su vida real por los poderes públicos, por las administraciones, y en definitiva, por la política. 

Cuando un ama de casa, un trabajador o un jubilado, por ejemplo, se pelea con su compañía de telefonía móvil, con su entidad financiera o con la empresa que le suministra la energía eléctrica, es donde de forma más directa siente que las administraciones públicas, no le sirve, no le es útil. 

Los ciudadanos echan en falta que alguien en política hable de las cosas que más acontecen en su día a día. 

Los grandes debates políticos no cuentan con una gran audiencia ciudadana, porque la gente no siente que le estén hablando de sus problemas cotidianos que no son otros que los problemas que tiene como ciudadano, consumidor ante las grandes empresas y las grandes multinacionales. Esa sensación de indefensión hace que sospechen que la política no le sirve para resolver sus problemas, los suyos, los cotidianos, los que de verdad le afectan. 

Resulta incoherente que los políticos dediquen tan poco tiempo a hablar de los derechos de los consumidores ante las grandes corporaciones y multinacionales para las que tienen la sensación de trabajar. 

Cualquier familia de España dedica casi el 80 % de su salario a pagar servicios suministrados por grandes empresas. Los gastos normales de una unidad familiar suelen ser el dedicado a la vivienda (sector financiero), agua y luz (sector de las energías), teléfono y servicios de internet (sector de las telecomunicaciones). Sin embargo, los avances en su protección frente a esto son lentos y débiles. La capacidad de estos sectores de imponerle al consumidor las condiciones en las que les presta estos servicios y lo que deben pagar por ello son cada vez más altas. Es aquí en donde nace la idea de que la política y lo público no tienen capacidad de controlar al poder económico. En ningún otro campo como en la defensa de los ciudadanos como consumidores. De aquí la necesidad de que los políticos y las administraciones bajen al terreno de lo concreto, al terreno de servir de verdad como árbitro en la relación entre consumidores y grandes empresas.

Fuente:http://www.diariodeavisos.com/2014/04/ciudadano-consumidor-por-gustavo-matos/

Mediación como estrategia de intervención en Trabajo Social

jueves, 16 de octubre de 2014
  Una de las competencias específicas de los trabajadores sociales, es precisamente utilizar la mediación como estrategia de intervención; siendo una de las funciones de los trabajadores sociales la “Función Mediadora”, para ayudar a dos o más personas con problemas. La mediación como modelo de gestión y resolución de conflictos ayuda a las personas a resolver por sí mismas sus diferencias. 

El Trabajador Social en la actualidad, independientemente del ámbito profesional en el que desarrolle su labor, siempre está en contacto con personas, familias, grupos y comunidades, los cuáles en algún momento de su vida se ven inmersos en un conflicto. En muchos casos, las partes en conflicto necesitan la ayuda de una tercera persona neutral, para poder llegar a un acuerdo. Para estos casos, el Trabajador Social como mediador es el vehículo idóneo hacia un acercamiento mutuo para romper barreras.

Los ámbitos de actuación del Trabajador Social como mediador son muy diversos destacando su labor en: (mediación comunitaria, familiar, intercultural, educativa). Estando capacitado para guiar de forma metódica y ordenada a las partes en conflicto. 

Muchos trabajadores sociales tienen la creencia de hacer mediación en el ámbito del trabajo social y es innegable que la mediación constituye una de las funciones del trabajo social (Art. 2 del Código Deontológico).

Ahora bien, ¿qué tipo de mediación ejercen los trabajadores sociales cuando intervienen como tales?

Con el fin de incrementar el bienestar y promoción de las personas, el trabajo social ha desarrollado la función mediadora de dos maneras:
  1. En los procesos de inserción e integración social, mediante la intermediación entre los que se encuentran en situación de dificultad los trabajadores sociales solo estarán llevando a cabo mediación profesional cuando el objeto de su intervención sea específicamente mediar en un conflicto, para lo que deberán contar con la cualificación necesaria al efecto y desarrollar dicha intervención conforme a los principios, procedimiento y deontología propios de la mediación. 
  2. La mediación supone un nuevo espacio de intervención en conflictos sociales, tengan o no trascendencia jurídica, se desarrollen en el ámbito familiar, escolar, comunitario, laboral, intercultural, sanitario, penal, organizacional,… En este sentido entiendo que la mediación es un recurso social, judicial y político de carácter transversal, que presenta un enorme potencial, para la solución de problemas sociales.